El italiano Vittorio Colao toma las riendas de Vodafone


El italiano Vittorio Colao, nuevo consejero delegado de Vodafone, se enfrenta al reto de remontar una incipiente crisis cuando el próximo 29 de julio tome las riendas de la empresa, la primera de telefonía móvil en el mundo por ingresos.

Colao, de 46 años, tomará el testigo de Arun Sarin, de 53, máximo responsable desde el 2003, que deja el cargo y la compañía en unas condiciones muy diferentes a las que encontró.

Sarin, de origen indio aunque con nacionalidad estadounidense, fue el responsable de liderar la expansión del grupo a los mercados emergentes, incluido su país natal, y orquestó una reestructuración del negocio que conllevó la venta de sus divisiones en Japón y Suecia y sus participaciones en Suiza y Bélgica.

Con la colaboración de Colao, que desde el 2006 fue su dinámico y audaz consejero delegado adjunto, Sarin apostó por la creación de un grupo global con intereses en economías pujantes como India, con la compra de Hutchison Essar, Rumanía, Turquía y la República Checa.

Tras años de bonanza, Vodafone afronta ahora un panorama distinto, con una crisis incipiente provocada, principalmente, por la caída de los mercados del Reino Unido y, sobre todo, España, el núcleo de su negocio en Europa, región que, a su vez, sigue siendo el corazón del grupo.

Nadie en la 'City' londinense pensaba que el sector de la telefonía móvil fuera vulnerable a la ralentización económica, ya que -se creía- cuando hay que apretarse el cinturón se recorta en comida o en ocio, pero nadie prescinde del móvil.

Esa suposición de los inversores resultó ser falsa.

Vodafone admitió por primera vez el 22 de julio, al anunciar los resultados de su primer trimestre fiscal (de abril a junio), que la crisis le estaba afectando, especialmente en España, donde el bajón del sector inmobiliario había provocado un éxodo de inmigrantes que trabajaban en la construcción, los mismos que meses antes habían impulsado las ventas de celulares.

Los ingresos en el mercado español cayeron un 2,5 por ciento en los tres primeros meses del periodo 2008-09, frente a la subida de un 5,1 por ciento a finales del ejercicio anterior.

Ese día, la empresa rebajó su previsión de ingresos para el año a la parte más cauta de la horquilla estimada en mayo, de entre 39.800 y 40.700 millones de libras (de 50.100 a 51.235 millones de euros), debido a que los resultados trimestrales, pese a una subida de los ingresos del 19,1 por ciento, reflejaban un peor clima económico.

Esa rebaja implica un crecimiento anual del grupo de sólo un 2 por ciento, comparado con un 4,2 por ciento en el año anterior.

Las acciones de Vodafone se desplomaron esa jornada un 13,57 por ciento al cierre de la Bolsa de Londres, hasta 129 peniques.

Cuando Colao coja el timón de la empresa, sin duda estará bajo presión para explicar a analistas e inversores -a quienes el revés pilló por sorpresa- cómo va a lidiar con la crisis, los reguladores que quieren recortes en los precios, y la competencia, como Google, Apple o Nokia, que amenaza sus ventas en internet móvil.

Terence Sinclair, analista de Citigroup, cree que la futura dirección deberá prestar atención además a los riesgos asociados con el mercado español, ya que, en su opinión, el inesperado retroceso del primer trimestre pudo deberse a 'un lapsus en el control'.

Pese a todo, Colao 'está bien colocado' para superar una recesión de dimensiones aún impredecibles, según el especialista en telecomunicaciones del Financial Times, Andrew Parker.

No se espera que, de entrada, haga grandes cambios de estrategia, y, en cuanto a capear la crisis, 'los inversores tienen la confianza de que estará a la altura', dijo a Efe.

'Conoce bien la empresa y el sector, y es un hombre de operaciones -prosiguió Parker-. El mayor desafío está en Europa, donde deben combinar crecimiento con recortes. Tendrá que acelerar esos recortes, pero ese área es su fuerte'.

Por su trayectoria en Vodafone, Colao tiene además amplia experiencia en el mercado europeo -entre 1999 y el 2003 dirigió el negocio en Italia y el Sureste de Europa-, precisamente el que más mimo necesita.

Y no hay que olvidar que, si el Viejo Continente no reacciona, quedan los mercados emergentes y Estados Unidos, donde los ingresos de Vodafone crecieron un 1,7 por ciento en los últimos meses, lo que habrá que agradecer a la apuesta de Sarin.

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