Benedicto XVI el Papa al que no le gusta Internet


papa-internet-petitEl amor a la familia y a los valores más tradicionales es una parte fundamental del discurso del Papa Benedicto XVI. Un discurso en el que no suelen faltar las criticas al relativismo y hacía todos aquellos medios. Unas opiniones que vale la pena recordar cuando este inicia su visita a Brasil, un país en el que el Gobierno está comprometido en romper la brecha digital acercando a los ciudadanos las ventajas de las Tecnologías de la Información

Devoción a los valores más tradicionales y duras críticas hacía el relativismo. Haciendo gala a sus opiniones anteriores a ocupar el papado, Benedicto XVI ha cargado con dureza contra la Ciencia, los medios de comunicación, la TV, los videojuegos y por supuesto Internet… en su opinión todo lo que no esta al servicio de la fe esta en contra de ella.

Aunque desde el Vaticano se ha venido presentado la cara más dulce de Benedicto XVI, su fama le precede. Prueba de ello son los religiosos sancionados o apartados cuando ocupaba el anterior cargo de «Teólogo oficial y defensor de la fe».

Aunque no solo estos fueron objeto de persecución de la moderna «santa inquisición». Una escritura inglesa, J. K. Rowling, sufrió un tremendo varapalo del entonces cardenal por «distorsionar el espíritu del cristianismo» a través de los libros de Harry Potter. El cardenal instigo una campaña en contra de las obras de la autora al considerar que estas corrompían el corazón de los jóvenes, impidiendo que desarrollasen un sentido «justamente ordenado» de lo «bueno» y de lo «malo».

Desde Roma contra Internet y los videojuegos

Su primer mensaje como Papa fue un duro varapalo al llamado relativismo y desde entonces no han faltado sus criticas a la TV, medios de comunicación y por supuesto Internet y videojuegos.

Para este los medios de comunicación tienen la obligación de «salvaguardar el bien común, defender la verdad, proteger la dignidad humana y promover el respeto por las necesidades de la familia» señalando que la influencia que hoy están ejerciendo sobre los jóvenes no es nada productiva, sino más bien destructiva.

«Toda tendencia a producir programas – incluso películas de animación y video juegos– que exaltan la violencia y reflejan comportamientos antisociales o que, en nombre del entretenimiento, trivializan la sexualidad humana, es perversión; y mucho más cuando se trata de programas dirigidos a niños y adolescentes», afirmo el pasado mes de enero.

Internet, tampoco se libra de las criticas. Si bien le reconoce un valor fundamental para hacer llegar el mensaje católico a los más jóvenes seducidos por la red…

«Internet ofrece amplios conocimientos, pero no enseña valores; y cuando se descuidan los valores, se degrada nuestra misma humanidad, y el hombre con facilidad pierde de vista su dignidad trascendente. A pesar de su enorme potencial benéfico, ya resultan evidentes para todos algunos modos degradantes y perjudiciales de usar Internet, y las autoridades públicas tienen seguramente la responsabilidad de garantizar que este maravilloso instrumento contribuya al bien común y no se convierta en una fuente de daño.

Además, Internet redefine radicalmente la relación psicológica de la persona con el tiempo y el espacio. La atención se concentra en lo que es tangible, útil e inmediatamente asequible; puede faltar el estímulo a profundizar más el pensamiento y la reflexión (…)

Internet produce un número incalculable de imágenes que aparecen en millones de pantallas de ordenadores en todo el planeta. En esta galaxia de imágenes y sonidos, ¿aparecerá el rostro de Cristo y se oirá su voz? Porque sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención. Esta es la finalidad de la evangelización. Y esto es lo que convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre».

Es decir, para Benedicto XVI Internet solamente tiene sentido como una extensión de la comunidad cristiana y no como un punto de encuentro y comunicación entre ciudadanos de todo el mundo que comparten y se enriquecen mutuamente por encima de sus opiniones y credos políticos o religiosos. La misma opinión de Benedicto es extensible hacía la TV o los videojuegos.. «Solamente puedo apoyar, dijo, a aquellos medios que ayuden a contribuir constructivamente la propagación de todo lo que es bueno y verdadero.»

Más recientemente quitó todo valor espiritual a los actos religiosos celebrados a través de los medios audiovisuales, motivo por el que los propios obispos brasileños han pedido al Papa que reconsidere esta opinión y que permita que las misas sean transmitidas por Internet, como una forma de mejorar la comunicación con los jóvenes