Celebran en Internet los 50 años de los toros Osborne


toro-osborne-aniversarioSu silueta es imponente: son toros recortados de láminas de hierro, de un negro azabache y tan altos como un edificio de cuatro pisos.

Su forma fue concebida hace décadas como valla publicitaria de un coñac fabricado por las bodegas Osborne. Pero los españoles se enamoraron tanto de ella, que la transformaron en un icono nacional que sobrevivió una prohibición de anuncios en las carreteras.

En un caso que llegó hasta el Tribunal Supremo en 1997, los jueces fallaron que la silueta había adquirido un valor estético y cultural más profundo que una mera valla publicitaria. Esta criatura de dos dimensiones, escribieron, "ha superado su inicial sentido publicitario y se ha integrado en el paisaje".

Hoy, 90 toros salpicados por España cumplen su medio siglo y Osborne lo celebraba con una exhibición de 10 días en Madrid inaugurada el viernes, en la que muestra pequeñas réplicas de las bestias pintadas o decoradas por importantes personalidades locales.

Los artistas abarcan desde la supermodelo Inés Sastre hasta el juez que hace una campaña contra el terrorismo Baltasar Garzón y el equipo de fútbol Real Madrid. El bailarín de flamenco Joaquín Cortés también participa, al igual que Pedro Duque, el único español en viajar al espacio con la NASA.

El resultado es una manada adornada con esmóquines o volantes de encaje rojo, presentada como un rompecabezas, campo de golf, collage de rostros de niños o un caballero bebiendo jerez seco.

La versión de Garzón es color rojo sangre, con formas abstractas en azul y amarillo en representación de las entrañas. Firmó B. Garzón en la cola del toro.

Sastre optó por dejar el suyo simple y escribió en el cuerpo con letras blancas: "Hay que coger el toro por los cuernos".

Las obras serán subastadas en el sitio de Internet http://www.elcumple50.es y las ganancias se donarán a beneficio de los niños.

La casa Osborne, fundada por un inmigrante inglés a finales del siglo XVIII y con sede en la región meridional de Andalucía, está encantada de que después de tantos años la gente aún adore a esos impresionantes símbolos de 4.000 kilos, en una tierra donde las corridas taurinas siguen siendo sagradas pese a que ya no atraen a tanto público como antes.

"El día de hoy es un toro con apellido y el público en general sabe que es el toro de Osborne", dijo a la AP el portavoz de Osborne, Iván Llanza.

Por supuesto, no todo el mundo ha sido admirador. A través de los años, partidarios de la independencia en Cataluña han pintado su único toro de Osborne a semejanza de una vaca o con los colores rojo y amarillo de la bandera regional.

Los toros solían llevar en letras blancas el logotipo de Osborne y el nombre de su coñac, Veterano, pero las palabras desaparecieron en 1988 para cumplir con una nueva ley según la cual las vallas publicitarias podían distraer a los conductores. La silueta oscura permaneció.

Otra ley en 1994 sobre qué tan cerca de las autopistas podía estar una estructura amenazó nuevamente a los toros Osborne. En la década de 1950 la compañía inicialmente los colocó en curvas para sorprender a los conductores, dijo Llanza. Así que acatando la nueva legislación, los mudó a laderas con vista a las grandes autopistas.

Las disputas continuaron, empero, y fue en medio de una ola de apoyo popular que Osborne finalmente ganó su caso ante el Tribunal Supremo en 1997.

"Utilizando ese termino taurino, lo indultamos", dijo Llanza.

El programa de aniversario invita a los españoles a enviar sus propios diseños de los toros de Osborne o compartir anécdotas sobre los que hayan visto alguna vez. De hecho, son el tipo de puntos de referencia que los niños cuentan en los viajes largos.

Y han llegado también a otros rincones de la cultura española.

En una de las primeras películas de Penélope Cruz, "Jamón, jamón" del español Bigas Luna, de 1992, la actriz rodó una famosa escena de amor bajo un toro Osborne con Javier Bardem, su actual novio en la vida real.

A principios de los años 90, cuando el gobierno quiso eliminar las estructuras, los pilotos españoles de aerolínea se quejaron y escribieron una carta de apoyo a Osborne en la que dijeron que en el sur de la ciudad de Jerez de la Frontera, un toro de estos colocado a unos 10 kilómetros del aeropuerto les servía como referencia para sus aterrizajes.