Decálogo para broncearte cuidando la salud


La Asociación de Cooperativas Farmacéuticas ha elaborado un documento que destaca los beneficios de tomar el sol e incide en el uso de la fotoprotección

La exposición a los rayos solares proporciona una serie de beneficios como son la síntesis de la vitamina D, que favorece la absorción de calcio de la dieta y previene la osteoporosis; el refuerzo del sistema inmunológico, aumentando las defensas; la estimulación de la circulación sanguínea y además aportan una sensación física y psíquica de bienestar. Pero si no se toman las precauciones necesarias cuando uno se expone a la radiación solar las consecuencias pueden ser en algunos casos irreparables.

Con este decálogo, Acofarma pretende asesorar a los usuarios sobre los aspectos más importantes que se han de tener en cuenta a la hora de tomar el sol y en el uso del protector solar, el mejor aliado frente sol. Los bronceadores, utilizados correctamente, son la mejor protección y reducen la probabilidad y la intensidad de las quemaduras al bloquear los rayos ultravioletas.

La elección del bronceador

Los protectores solares o fotoprotectores son productos cosméticos que en su composición incluyen filtros solares que previenen los daños ocasionados por la radiación solar. Atendiendo a su modo de acción, los filtros se clasifican en:

1. Fisícos: son impermeables a la radiación solar y actúan sobre ella por reflexión (reflejan la luz). Son las más utilizados en productos infantiles

2. Químicos: actúan por absorción de la radiación solar ultravioleta para transformarla en energía inocua para la piel

3. Biológicos: son antioxidantes que evitan la formación de radicales libres y potencian el subsistema inmunológico cutáneo

4. Organominerales: son unos filtros capaces de actuar tanto por absorción como por reflexión

Normalmente los bronceadores están clasificados por la escala FPS (Factor Protección Solar). Los números FPS que aparecen en las etiquetas de los bronceadores informan de la capacidad de los productos para bloquear los rayos del sol y evitar las quemaduras. Este número expresa el incremento de tiempo que protege la piel sin que se queme y a mayor valor FPS, mayor protección contra las radiaciones solares dañinas. Por ejemplo, un FPS 15 significa que se puede permanecer al sol 15 veces más. Se estima que una piel normal puede exponerse al sol sin peligro durante 20 minutos.

Los valores FPS se pueden traducir de la siguiente manera, según el grado de protección que proporcionan:

 

– Entre 2 y 5: protección baja

– Entre 6 y 11: protección media

– Entre 12 y 19: protección alta

– Entre 20 y 29: protección máxima

– A partir de 30: protección extrema

 

La elección de un índice u otro de protección dependerá del tipo de fototipo de piel de cada persona y de su índice de sensibilidad a la exposición del sol. Se recomienda usar bronceadores con un índice de protección superior a 15.

Condiciones de los filtros solares

1 Seguridad: Debe ser atóxico, no comedogénico ni alergizante y con una buena estabilidad frente a agentes externos, luz, calor, ph cutáneo y del preparado, etc.

2 Eficacia: Ha de tener un coeficiente de absorción activo en la zona eritemática y/o espectro solar

3 Versatilidad: Cosméticamente aceptable. Que no manche y que permita su formulación en diferentes tipos de excipientes

Los diferentes fototipos de piel se basan en la sensibilidad de cada tipo de piel a la radiación solar y se clasifican en seis tipos que van del desde el fototipo I (individuo de piel clara, ojos claros y pecas que nunca se broncea y se descama con facilidad y que, por tanto, necesita protección máxima), hasta el fototipo VI, que corresponde a la raza negra y personas que no se queman nunca, se broncean intensamente y para los que la protección no es indispensable. Entre ambos se sitúan los diferentes fototipos de piel según los cuales se clasifica cada individuo.

Respecto a la composición, los productos que contienen óxido de cinc micronizado, óxido de titanio o avobenzone son los que mejor protegen contra la radiación UV o UVB. Por el contrario, los productos con ácido para-aminobenzoico no son recomendables porque pueden causar alergias. Tampoco son aconsejables aquellos que incluyan ácido retinoico, sobre todo en embarazadas, porque una aplicación excesiva puede causar malformaciones en el feto.

Consejos para un bronceado responsable

Antes de la exposición

  • Elegir el protector solar adecuado al fototipo de piel personal
  • Aplicar 30 minutos antes de la exposición solar
  • Extender el bronceador sobre la piel seca en cantidad suficiente

 

Mientras se toma el sol

  • Evitar las horas de máxima insolación (de 12 a 16)
  • Renovar la aplicación del protector cada dos horas y después de cada baño
  • Beber abundante agua para evitar la deshidratación

Después de la exposición

  • Hidratar y proteger la piel con un after sun

Colectivos especiales

Existen unos grupos de riesgo que han de ser más cuidadosos a la hora de la exposición solar. Los niños menores de tres años no deben exponerse al sol y los bronceadores que deben usar son especiales para pieles sensibles, muy hidratantes, con un factor de protección elevado y con propiedades resistentes al agua, al roce y a la fricción. Las embarazadas también deben usar una protección extrema para evitar manchas y las personas que estén tomando algún fármaco fotosensibilizante (anticonceptivos orales y antibióticos, por ejemplo) deben tener un especial cuidado a la hora de tomar el sol.

Según Alberto Rodríguez, Gerente de Acofarma, “nuestra intención al elaborar este decálogo sobre el bronceado responsable es contribuir con una tarea divulgativa para que cualquier persona que quiera disfrutar del sol pueda hacerlo siguiendo unos consejos muy sencillos que le permitirán cuidar su salud”.