Hispalinux presenta queja contra Microsoft ante la Comisión Europea


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Hispalinux, una asociación española que representa a distintos usuarios de software de código abierto, ha presentado una queja contra Microsoft Corp ante la Comisión Europea. Hispalinux considera que Windows 8 es un sistema que dificulta el uso de software de código abierto.

   Los 8.000 miembros efectivos de Hispalinux, que representa a usuarios y desarrolladores del sistema operativo Linux en España, han expresado que Microsoft ha hecho que sea difícil para los usuarios de Windows 8 cambiar sus equipos a los sistemas operativos Linux.

   El presidente de Hispalinux, José María Lancho, ha confirmado la entrega de una queja formal contra Microsoft en la oficina de la Comisión Europea en Madrid. Por el momento Microsoft no ha querido realizar comentarios sobre la cuestión y los funcionarios de la Comisión Europea no han estado disponibles para pronunciarse.

   En su queja de 14 páginas, Hispalinux ha asegurado que Windows 8 contiene un "mecanismo de obstrucción" llamado Secure Boot UEFI que controla la puesta en marcha del equipo. Dicho sistema sería una de las claves que impiden la instalación de otro sistema operativo en los equipos Windows 8.

   El grupo ha definido la herramienta como "una cárcel tecnológica para los sistemas informáticos de arranque … haciendo que la plataforma Windows de Microsoft sea menos neutral que nunca". El presidente de Hispalinux ha asegurado que se trata de una conducta "absolutamente contraria a la competencia" y ha destacado que es "muy malo para el usuario y para la industria europea de software".

La Comisión Europea ha multado a Microsoft en varias ocasiones a lo largo de la última década, con sanciones que suman 2.200 millones de euros. En 2004 la Comisión consideró que Microsoft había abusado de su posición de líder en el mercado para privilegiar su software Windows Media Player.

   Desde que se produjeron esas acusaciones Microsoft ha adoptado un enfoque más conciliador, lo que no evitó que en 2009 se iniciase una nueva investigación para determinar si la compañía había vulnerado las normas en relación con la elección de navegador en su sistema operativo. Tras años de investigaciones, el pasado 6 de marzo la Comisión multó a Microsoft con 561 millones de euros por la cuestión del navegador.