Los europeos dicen que resistirán a la histeria del iPhone


Se dice que a los británicos les encantan las colas, y los alemanes son conocidos por madrugar para poder poner la toalla los primeros en la playa, pero el codiciado iPhone de Apple no merece la pena para pasar días haciendo cola, según algunos europeos.

Mientras cientos de personas acampan fuera de las tiendas de Apple en Estados Unidos antes de que comience la venta del móvil a las 6 p.m. hora local, los europeos aseguran que se resistirán a la histeria que ha desatado al otro lado del Atlántico.

El iPhone, un móvil, reproductor de música iPod, de vídeo, cámara y navegador de Internet todo en uno, se va a vender por entre 500 y 600 dólares en Estados Unidos, además de un acuerdo obligatorio con la compañía AT&T que supondrá al menos otros 1.400 dólares.

Se espera que su venta comience en Europa este invierno, de cara a las Navidades, sin que Apple haya dicho el precio.

«Creo que podría hacer una cola por algún aparato realmente deseable, pero tendría que ser algo verdaderamente histórico – e incluso entonces no durante la noche», declaró en Helsinki la estudiante de 25 años Eeva Enkola.

Richard Windsor, analista de equipos de telecomunicaciones en Nomura, dijo que los europeos «se van a enamorar, pero no tanto como los americanos». «No es probable que se vuelvan locos«, añadió.

Aunque los europeos hicieron cola durante días por consolas como la PlayStation 3 de Sony o la Wii de Nintendo, ningún móvil ha provocado todavía esa respuesta.

«Los británicos desde luego harían cola para un chollo. Pero no creo que se pueda llamar al iPhone un chollo», afirmó un portavoz de Nokia.

Los alemanes también son conocidos por su amor al ahorro y a las gangas, y la publicidad de ofertas de ordenadores en los supermercados es mayor y atrae más colas que cualquier lanzamiento de un producto de diseño.

«No haría cola por él, es demasiado caro para mí«, dijo la dependienta de 30 años de Múnich Sonja Balkheimer. «Yo uso el móvil para llamar y mandar SMS. No quiero oír música con él ni ninguno de las otras tonterías que al parecer puede hacer».