Los jugadores de videojuegos se libran de sus estereotipos


jugonesGeoff Robinson no encaja en el estereotipo del ‘friki’ enganchado a los videojuegos. Este estudiante de la Universidad del Estado de Oregón es sociable, disfruta haciendo pesas, estudia Inglés e Historia -no Informática- y quiere ser profesor de instituto.

Agencias – Pero Robinson, de 22 años, es también el mejor estadounidense en un videojuego de estrategia llamado «StarCraft: Brood War«, y es uno de los 700 jugadores de 74 países que compiten este fin de semana en la final del World Cyber Games 2007 Grand Finale, en Seattle.

Los organizadores de este campeonato mundial de videojuegos dijeron que los participantes son atletas con una increíble coordinación de ojo y mano que suelen competir en «e-sports», deportes electrónicos.

«Nos encantaría que se derribase el estereotipo del jugador ‘friki’«, dijo Michael Arzt, vicepresidente del evento. «Ya no es ese solitario muchacho metido en un sótano que la gente piensa».

Jugando al «StarCraft», Robinson cree que un buen jugador realiza unas 300 «acciones» diferentes por minuto tanto por el teclado como con el ratón, y los mejores jugadores pueden llegar hasta la cifra de 500 por minuto.

«Se trata de velocidad con la mano», dijo Robinson, que juega al «StarCraft» desde 1998.

Jugadores como Robinson, bien posicionados y agradables con los medios, son claves para hacer de la práctica profesional de los videojuegos una corriente mayoritaria y expandir su aceptación, una estrategia adoptada por otras actividades como el póquer y las competiciones de comida.

Los videojuegos profesionales no han alcanzado una gran popularidad en EEUU o Europa, pero es ya un pasatiempo seguido muy de cerca en Corea del Sur, donde los torneos se suelen retransmitir por televisión y los mejores jugadores pueden ganar más de 100.000 dólares al año (unos 71.000 euros).

El campeonato mundial

Los World Cyber Games, que tienen su cita anual desde 2001, son para sus fanáticos una cita tan esperada como las olimpiadas para los deportistas, y por ello vienen de 74 países los preseleccionados en competencias regionales.

El formato de la competición es similar al de los Juegos Olímpicos, en los que los jugadores compiten en representación de sus países y el objetivo es cosechar medallas para el equipo nacional, aunque también compiten por los premios de 448.000 dólares en metálico.

Transformado en un templo de placeres digitales, el estadio Qwest, en el centro de la ciudad de Seattle (estado de Washington, noroeste) rebosa de una juventud que parece insensible ante su concentración frente a las máquinas. Pero es todo lo contrario, los desafíos de cada uno son enormes y estos jugadores de deportes electrónicos luchan de verdad por salir de su templo con la medalla de oro, su crédito de gloria para su país y medio millón de dólares aquel que se lleve el premio mayor.

Hay 12 títulos que codician sobre sus simuladores de fútbol, juegos de rol como ‘Warcraft III’ o ‘Counter-strike’, un popular ‘Shoot’em up’, todos estas maniobras de entretenimiento electrónica donde hay que matar al enemigo sirviéndose de toda clase de armas de fuego.

Las ediciones pasadas fueron organizadas por el ‘comité’ de Corea del Sur, todo un imperio en la invención de estos juegos, y para 2008 se prevé que la ceremonia se desarrolle en la ciudad alemana de Colonia.