Los talk shows regresan a EEUU pese a la huelga de guionistas


La rivalidad histórica entre Jay Leno y David Letterman toma un nuevo rumbo el miércoles cuando las dos estrellas de la televisión nocturna estadounidense vuelvan a emitir sus 'talk shows' después de dos meses, en medio de una dura huelga de los guionistas de cine y televisión.

Agencias - Letterman, que desde 1995 está por detrás de Leno en audiencia, tiene una oportunidad de recuperar la ventaja al regresar a la pantalla con su equipo de escritores y la bendición del Sindicato de Escritores de América (WGA, en sus siglas en inglés), con un acuerdo especial entre el sindicato y su productora.

Ese acuerdo, anunciado la semana pasada, permite a Letterman volver con todo el equipo de monólogos cómicos y piezas de comedia, incluyendo su lista diaria de Top 10, y le facilita el conseguir invitados que de otra forma se hubieran negado a cruzar las líneas de los piquetes.

Leno no tendrá a su equipo de guionistas de vuelta, y podría encontrarse con problemas para invitar a actores miembros del Sindicato de Actores de Pantalla.

El lunes, la CBS anunció que el primer invitado de David Letterman sería el actor Robin Williams, seguido al día siguiente por Ellen Page, protagonista de la exitosa película de autor "Juno".

Hasta ahora, el programa de Jay Leno en la NBC ha confirmado sólo al candidato presidencial republicano Mike Huckabee como primer invitado.

Los dos programas se vieron obligados a ofrecer reposiciones cuando el WGA fue a la huelga contra los grandes estudios de Hollywood, el 5 de noviembre. El conflicto laboral, el peor de Hollywood en 20 años, se ha centrado en desacuerdos sobre cómo debe pagarse a los escritores cuando su trabajo se distribuye en Internet.

Letterman ha conseguido cerrar un trato con el WGA para su programa y el de Craig Ferguson, que se emite en la CBS después del suyo, porque ambos programas son producidos de forma independiente por su empresa, Wolrdwide Pants.

Letterman también se anotó unos puntos con el sindicato con sus francas críticas contra los directivos de los estudios involucrados en las conversaciones con el WGA, describiéndoles en su programa como "cobardes, despiadados y engañosos".