Malos tiempos para buscar capital… las firmas de capital riesgo apostaran por reducir riesgos y gastos en sus participadas


capital-riesgoUn Informe de Roland Berger revela que durante 2008 se mantendrá la desfavorable coyuntura para el capital riesgo en Europa, iniciada este verano con la crisis de confianza de los mercados de capitales. El retorno de la inversión puede duplicarse si el inversor financiero se involucra en la gestión de sus participadas, ejecutando «programas de choque» para reducir costes y acelerar el crecimiento orgánico

El desfavorable entorno macroeconómico para el capital riesgo del segundo semestre de 2007 se mantendrá en 2008, según el informe hecho público por Roland Berger.

Después de un año 2006 récord en inversiones del capital riesgo europeo (71 mil millones de euros, aumento del 50% respecto a 2005), su crecimiento se ha visto amenazado este verano por la crisis de confianza de los mercados de capitales. Los bancos han elevado sus restricciones para financiar y refinanciar grandes operaciones (por ejemplo, a través de covenants más exigentes o primas de riesgo más elevadas), por lo que muchas de éstas se han pospuesto o abandonado en los últimos meses.

A pesar de que la liquidez no deja de crecer (en 2006, los fondos captados alcanzaron una cifra récord de 112 mil millones de euros), un Informe de Roland Berger apunta a que la desfavorable coyuntura para el capital riesgo se mantendrá durante el año 2008:

  • La recuperación de la economía europea puede ralentizarse en 2008, derivando en una mayor volatilidad de la rentabilidad de las inversiones del sector
  • La incertidumbre económica y bursátil se traducirá en condiciones menos favorables para la salida a bolsa de las compañías
  • El aumento de los tipos de interés exigirá que las empresas participadas mejoren su rentabilidad para afrontar con garantías su endeudamiento. Algunas empresas pueden verse en dificultades a corto plazo si combinan elevado endeudamiento y dependencia del ciclo económico

Por todo ello, «las empresas de capital riesgo estarán obligadas a mantener gran parte de sus empresas en cartera y seguir desarrollándolas hasta que mejore la coyuntura económica», afirma Íñigo Jodra, Socio de Roland Berger responsable del sector Capital Riesgo en España.

Es posible mantener el retorno de la inversión si el inversor financiero se involucra activamente en la gestión

En este contexto, el reto de las empresas de capital riesgo es mantener la rentabilidad de los últimos años, que en 2006 alcanzó el 40% anual para el cuartil más rentable, según el Informe de Roland Berger.

«En un entorno económico incierto, las empresas de capital riesgo obtienen la mayor parte del retorno de su inversión con los resultados de la participada durante el tiempo en el que ésta permanece en su cartera. Para ello es imprescindible una involucración muy activa del inversor en la gestión de la empresa, impulsando «programas de choque» para optimizar costes y crecimiento con perspectiva de largo plazo», señala Íñigo Jodra.

«Han pasado los tiempos de las adquisiciones con precios holgados en las que el inversor financiero delegaba en el equipo directivo la ejecución de un plan de negocio de alto crecimiento que no cuestionaba», dice Íñigo Jodra.

El Informe de Roland Berger muestra que en Estados Unidos los planes de reestructuración consiguen un retorno de la inversión del 30% cuando el inversor tiene una actitud «pasiva», mientras que dicho retorno aumenta hasta el 65% cuando el inversor se involucra en funciones ejecutivas.

Poner en práctica esta involucración activa en la gestión requiere a la empresa de capital riesgo tomar posiciones mayoritarias y ejecutivas en las compañías, así como reforzar el equipo directivo con nuevas incorporaciones y capacidades. «La internacionalización y profesionalización de la gestión en un proceso de reestructuración es ahora más importante que nunca», destaca Jodra, para quien una «reestructuración rápida, inteligente y estratégica es una de las pocas fórmulas que permitirán generar crecimiento en el futuro».

El informe de Roland Berger señala que las empresas que reestructuran poniendo énfasis tanto en crecimiento como en costes han conseguido en Alemania una revalorización media tres veces superior a la de aquéllas en las que el principal objetivo ha sido la mera reducción de costes.