Tribunal europeo confirma las sanciones de la UE contra Microsoft


Union Europea MicrosoftLa justicia europea confirmó este lunes la condena contra el gigante estadounidense de la informática Microsoft por abuso de posición dominante, dictada en marzo de 2004 por la Comisión Europea, al igual que la multa impuesta de 497 millones de euros.

El 24 de marzo de 2004 Bruselas había condenado al gigante informático a una multa récord por abuso de posición dominante en el mercado de los sistemas operativos para ordenadores. Más que la multa de 497 millones de euros, una bagatela para una empresa multimillonaria como Microsoft, ésta cuestionaba dos medidas correctivas que le había impuesto la Comisión.

En efecto, Bruselas había obligado a Microsoft a comercializar una versión de Windows que no tuviese integrado el programa de lectura de vídeos y audio Media Player. Por otra parte, había exigido que el grupo divulgue a sus competidores la documentación técnica necesaria para la elaboración de programas compatibles con Windows.

El Tribunal confirma la decisión de obligar al gigante informático a distribuir una versión de Windows sin el reproductor multimedia y en suministrar a los rivales información suficiente para que puedan fabricar productos compatibles con Windows.

En cuanto a la multa, los jueces sentenciaron que Bruselas no se equivocó al evaluar la gravedad y duración de las prácticas anticompetitivas, por lo que mantuvieron la sanción de 497,2 millones de euros, la más alta impuesta nunca por la autoridad europea de competencia.

El TUE sólo da la razón al gigante informático en un punto: anula el nombramiento de un comisionado independiente, el informático británico Neil Barrett, para supervisar que Microsoft cumpliera la decisión de Bruselas.

Según la sentencia, el ejecutivo de la UE fue «demasiado lejos» con esta iniciativa.

El Tribunal cree que la Comisión no tiene autoridad para obligar a Microsoft a dar tanto poder a un experto externo y también le reprocha que hiciera responsable a la empresa de todos los gastos asociados a la labor de ese «árbitro»