El sector de las nuevas tecnologías de EEUU pide más visados para técnicos e informáticos


empleo-it-petitEl sector de las nuevas tecnologías de EEUU ha vuelto a pedir que se amplíe el número de visados para trabajadores cualificados, después de que la cuota del presente año fiscal se llenara en un solo día. Las autoridades norteamericanas dijeron que habían recibido 150.000 solicitudes.

Por eso, el programa H-1B, que prevé la concesión de 65.000 visas, fue abierto y cerrado el 2 de abril. Las compañías estadounidenses de altas tecnologías alegan desde hace mucho tiempo que la cuota de visas es muy baja y se quejan de que el hecho de que se llene tan rápidamente demuestra que el asunto requiere una reforma urgente.

«Estados Unidos debe tener acceso a los mejores talentos del mundo si quiere competir en la economía mundial», dijo Phil Bond, presidente de la Information Technology Association of America, una asociación comercial. «El Congreso debería actuar rápidamente para levantar el límite y adecuarlo a la demanda del mercado».

El programa de visados H-1B fue lanzado en 1990, para permitir que científicos, ingenieros y técnicos de otros países pudieran obtener empleo por hasta seis años en EEUU y al final de ese período obtener un permiso de residencia permanente o volver a su país. Cerca de la mitad vino de la India.

Con el flujo de solicitudes de este año, los visados para el año fiscal que comienza el 1 de octubre serán sometidos a un sorteo y los empleadores que no consiguieron visados para los empleados que buscaban tendrán que volver a pedirlos en abril, para el año fiscal que comenzará en octubre de 2008.

El mes pasado, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, mencionó la «terrible escasez» de trabajadores altamente cualificados en EEUU. «Lamentablemente, las políticas de inmigración de EEUU están dejando fuera a los mejores y más brillantes del mundo precisamente cuando más los necesitamos», dijo a los legisladores.

Gates afirmó que el límite anual de 65.000 «es fijado arbitrariamente y no guarda relación con la necesidad de las empresas». Sin embargo, críticos del programa dicen que pocas compañías lo usan para el propósito de atraer a los «mejores y más brillantes».

Ron Hira, un profesor del Rochester Institute of Technology que se especializa en temas de administración de fuerza de trabajo y políticas de tecnología, dijo que hay lagunas legales en el programa de visados que no permiten saber si hay realmente una escasez. «Las empresas no tienen que buscar primero trabajadores estadounidenses y, en la práctica, puede ocurrir que muchos trabajadores norteamericanos pueden ser desplazados por los visados H-1B», según dijo en una entrevista.

Hira dijo que el salario medio para portadores de esas visados es de 50.000 dólares anuales, «de modo que no se trata del ingeniero de ‘software’ de 100.000 dólares anuales de que muchos hablan». Hira afirmó que en ciertos casos las empresas usan las visas para traer trabajadores de la India o de otros lugares por períodos breves, a fin de entrenarlos para trabajos subcontratados.

«No hay ninguna prueba de que el mercado de trabajo sufra una escasez de trabajadores de alta tecnología pues, si eso ocurriera, los salarios en esa área estarían subiendo, lo que no es el caso», afirmó Hira. El senador demócrata Dick Durbin y el republicano Chuck Grassley presentaron proyectos de ley orientados a endurecer los programas de visados, para «dar prioridad a los trabajadores norteamericanos y enfrentarse a empresarios sin escrúpulos que privan a los estadounidenses cualificados de empleos de nuevas tecnologías«.

El proyecto de Durbin-Grassley requeriría que los empleos sean ofrecidos en anuncios durante 30 días, antes de que el empleador pueda presentar una solicitud de visa H-1B, y además prohibiría que se ofrezca un trabajo disponible sólo para portadores de ese tipo de visa. Sin embargo, John Challenger, presidente ejecutivo de la consultoría Challenger Gray & Christmas, dijo que la escasez de mano de obra es aguda, y que menos del 2% de los graduados universitarios está sin empleo.

«En la economía de la información, el combustible no es petróleo, la gasolina para los próximos cincuenta años es cerebros, de modo que en cierto sentido siempre hay una escasez«, dijo Challenger. «Si podemos ser el lugar que atrae a los mejores cerebros del mundo, eso ayudará a potenciar nuestro crecimiento económico».