La BSA no quiere ser el malo de la película


software-pirata-petitLa asociación que agrupa en su seno a los grandes de la industria del software cambia su mensaje y apuesta por denunciar el perjuicio que causa a la economía local el uso de programas ilegales. La BSA lo tiene claro, el malo de la película no son ellos sino aquellos que se aprovechan de sus productos para enriquecerse.

Más del 70% de las PYMES españoles usan programas ilegales y en el 80% de los hogares españoles se encuentra algún que otra aplicación «pirata». En números globales, casi uno de cada dos programas que se utilizan habitualmente en España es «pirata».

Estos son a grandes rasgos los principales datos del último informe de la BSA sobre nuestro país. Unos números preocupantes, según el presidente de esta asociación Luís Frutos, y que colocan a España en la cola del continente europeo, con doce puntos por encima de la media de los países occidentales y sólo superado por Grecia (61%) e Italia (51%).

Rechazo a la propiedad intelectual

software-pirata-portadaLa extensión de la piratería no solamente perjudica a las grandes sino también a centenares de pequeñas empresas dedicadas tanto a la venta como al desarrollo del software, destacaron los representantes de esta asociación.

Y es que como explicaron los representantes de esta asociación, el pirateo no afecta solo a los productos de las grandes empresas sino a todo tipo de productos, herramientas ya aplicaciones independientemente del fabricante y del precio.

Así uno de los programas más pirateados en España es una aplicación de gestión empresarial dirigida a las PYMES y cuyo precio es de 60 euros.

Para la BSA existen varios factores que provocan esa situación.

La primera y quizás la más importante es que muchos ordenadores se venden «al completo» sin que el comerciante use licencias legales de los productos. Así, el comprador es victima del engaño al no ser consciente de que ese software (Windows, Office, Photoshop, gestión comercial…) instalado en su ordenador no cuenta con las debidas licencias y es ilegal.

La segunda, la dificultad para muchos compradores de entender el valor de algo intangible como un software y de los servicios asociados que representan las licencias legales, como los servicios de asistencia a los usuarios y las necesarias actualizaciones ante bugs o brechas de seguridad.

La tercera no entender que tras ese producto se encuentra una empresa que debe hacer frente a sus propias obligaciones, como el pago de impuestos, salarios y también mejorar (con parte del dinero obtenido) la aplicación.

Y finalmente una cierta «presión social» sobre los compradores de software legales. Copiar programas e instalarlos no solamente esta de moda sino que en algunos sectores se entiende como algo absurdo «pagar» por algo que podemos descargar gratuitamente de la red o nos puede pasar un amigo.

Por lo general, la piratería afecta más a la PYME y a los hogares, debido (según el presidente de la asociación) a la falta de la percepción del valor de la propiedad intelectual

Educación

Si hasta hace poco tiempo, la BSA era más conocida por sus acciones judiciales en contra de aquellos que usan software ilegal ahora la asociación apuesta más por la educación y la difusión de la cultura de la propiedad intelectual.

«Una persona normal no puede entender que alguien entre en un centro comercial y se lleve productos sin pagar. Lo tiene claro eso es un robo y ese es el mensaje que deseamos hacer llegar al consumidor y empresario.

La BSA no quiere ser el malo de la película

Para ello la BSA y con el apoyo de la administración y asociaciones empresariales ha iniciado una campaña de educación y concienciación entre las PYMES sobre el valor de la propiedad intelectual.

«Si hablamos el mismo mensaje que los empresarios, estos nos entienden», nos decía un representante de la BSA.

«A nadie le gusta que le copien sus productos o tener morosos, saben que eso afecta a la buena marcha del negocio… y es lo mismo que nos sucede a nosotros», añadía.

«Tener una empresa 100% legal no solamente significa estar al corriente de los impuestos y de las obligaciones fiscales sino también tener regularizado todos aquellos productos que conforman la cadena de valor que aporta la PYME a la sociedad. Las empresas que no pagan impuestos o que no compran los productos que utilizan están cometiendo deslealmente ya que sus costes son inferiores y causan un gran prejuicio a la sociedad y a las otras empresas que desarrollan su actividad en ese mismo sector. Este es el mensaje que queremos hacer llegar a la PYME española».

Esa nueva cara de la BSA no significará sin embargo, que la asociación baje la guardia frente a las mafias de la piratería y aquellos vendedores que instalen software ilegal. «Vamos a seguir siendo muy duros con ellos haciendo caer todo el peso de la ley sobre esa actividad que esta calificada como delito»