Los franceses también venden por Internet «puntos» para conductores sancionados


Los infractores de tránsito en Francia que hayan sido penalizados con la quita de puntos de sus licencias de conducción podrán recuperarlos a través de internet gracias a los ofertantes que los ponen a disposición del mejor postor.

Agencias – Así lo asegura el diario francés Le Monde, que da cuenta de este fenómeno de compra venta originado en España y sobre el cual las autoridades galas ya pusieron su atención para evitar que los verdaderos infractores se vean exonerados gracias a la voluntad ambiciosa de conductores con una gran cantidad de puntos en su haber.

Este mercado de puntos comenzó en España, uno de los primeros países europeos en introducir este sistema, el cual prevé una cuota de 12 unidades a cada conductor, la cual va disminuyendo en la medida en que el mismo sea sancionado por las autoridades de tránsito.

Para demostrar su inocencia, el infractor tomado por radares y cámaras fotográficas, lo único que necesita es demostrar que el vehículo era conducido por otra persona, de la cual debe enseñar su permiso de conducir, gracias a lo cual resulta exonerado automáticamente.

Como señala el rotativo francés, el fenómeno no tardó en cruzor los Pirineos y ya hay noticias de internautas que ofrecen altas cifras por sus puntos, contrario al sistema español que consistía en ofrecer las unidades de familiares en poseso de una licencia pero de la cual no hacen uso por su edad, como en el caso de ancianos.

«Vendo mis puntos de licencia de conducción, tomo la infracción en su lugar, de manera tal que usted converva sus puntos», declaró un vendedor anónimo a través de internet, quien pide 2600 euros por hacerse pasar por un conductor imprudente.

Un alto funcionario del ministerio del interior, citado por Le Parisien, aseguró que las autoridades trabajan para establecer un marco jurídico dentro del cual puedan condenarse estos comportamientos.

El diario recordó el caso de un individuo que aseguró que una de las infracciones de las cuales se le acusaba había sido cometida por su abuela, pese a que la misma había sido registrada a las 5 de la madrugada con un vehículo conducido a una velocidad de 200 kilómetros por hora.