Usar el móvil al volante puede acarrear dos años de prisión en Reino Unido


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El Reino Unido endureció hoy las penas contra los conductores que utilicen el teléfono móvil, que podrían llegar a afrontar hasta dos años de prisión, según las nuevas directrices publicadas por la Fiscalía del Estado británico.

Agencias - Además, aquellos que en Inglaterra o Gales provoquen alguna muerte en la carretera por conducción peligrosa podrían exponerse a una condena de cadena perpetua, de acuerdo con la Fiscalía (Crown Prosecution Service, CPS).

Las directrices llegan tres meses después de que la CPS alertara de la necesidad de nuevos cambios normativos en materia de seguridad, tras advertir que muchos conductores británicos desobedecen la prohibición de hablar por el móvil.

Así, conducir mientras se habla por teléfono inalámbrico, se ajusta el sistema de orientación GPS o se escucha a través de auriculares un reproductor de MP3 será considerado conducción peligrosa, penada ahora con hasta dos años de cárcel.

Hasta la introducción de este cambio, esos comportamientos en la carretera eran considerados como conducción imprudente, castigada con el pago de una multa de 60 libras (unos 83 euros) y una penalización de tres puntos en el carné de conducir (doce puntos implican la retirada de la licencia).

El director de procesamientos públicos de la Fiscalía, Ken McDonald, ya abogó en septiembre porque en los casos en que sea 'evidente' que el uso del móvil es la causa de la peligrosidad al volante, la ley sanciones la conducta como 'conducción peligrosa'.

La legislación anterior daba poco margen para que al responsable de una muerte por accidente en la carretera pudiera ser acusado de homicidio.

Sin embargo, el cambio anunciado hoy permite que el autor de un accidente que cause una muerte por conducción irresponsable pueda ser acusado de homicidio, así como de conducción peligrosa.

Un reciente estudio del Laboratorio de Investigación de Transporte de Berkshire (al oeste de Londres) revela que el tiempo de reacción de los automovilistas mientras atienden una llamada es considerablemente más lento que los que conducen bajo los efectos del alcohol permitido por la ley.

Según las conclusiones de esa investigación, utilizar el móvil al volante incrementa cuatro veces el riesgo de sufrir un accidente.

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