¿A quien defiende Europa?


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La Comisión de la competencia ha vuelto a demostrar su incompetencia en una decisión sin sentido

Angel Cortés – Durante la jornada de ayer distintos medios se hicieron eco de la espectacular multa impuesta a Telefónica. La mayoría «mearon fuera de tiesto» y como ya es habitual confundieron a sus lectores y oyentes achacando a la operadora dominante todas las culpas sobre el retraso de la implantación de la banda ancha en nuestro país y el alto coste de está.

Es cierto que Telefónica, que detenta el 70% del mercado tiene su parte de culpa, en este retraso como también es cierto que la compañía vende este servicio a un precio mayor al que los consumidores de otros países pueden disfrutarlo. Pero culpar a Telefónica de todos los malos es esconder las responsabilidades de los otros competidores y de la estrategia comercial que vienen desarrollando en España.

Vayamos por partes.

Los operadores alternativos españoles, desde las grandes multinacionales como France Telecom a grupos locales, han apostado en nuestro país por una estrategia basada en la reventa de la red de Telefónica. Es decir, pagan a telefónica un canon por utilizar su red y sobre ese precio establecen sus márgenes comerciales. La gran mayoría, salvo quizás British Telecom, algo Jazztel y las operadoras de cable (ONO), no cuentan con red propia alternativa a la que cuenta Telefónica y no por impedimentos técnicos sino por una simple decisión económica. Es más caro tirar cables que comprar a Telefónica el uso de su red.

Además estas operadoras fuerzan y presionan a la CMT para que Telefónica rebaje el precio que les aplica a ellos exigiendo, además, que la operadora dominante corra con los gastos de mejorar su red y sus centrales.

Hay que dejar constancia de que la CMT ha bloqueado ofertas comerciales de Telefónica que eran muy apetitosas para los consumidores a fin de proteger el mercado de sus competidores y es que estas exigen que si Telefónica baja el precio a sus usuarios les rebaje a ellos el canon en la misma proporción.

Nos encontramos de esta manera con unos competidores sin red que venden sus servicios más baratos que los de la propia Telefónica y que cuando tienen algún problema pasan el muerto a la operadora dominante, tal como hemos sufrido miles de consumidores en los últimos años.

Slaming

Es curioso, además, que la Unión Europea atienda las quejas de una operadora (y sancione a Telefónica con una multa multimillonaria) que se ha destacado en los últimos años por la práctica del slaming ocasionando miles de quejas de consumidores que de la noche a la mañana se encontraron migrados a otra compañía sin conocer el motivo.

Es también curioso que la Unión Europea haya multado a Deutsche Telekom con solo 15 millones de euros por los mismos motivos y que siga indagando las quejas francesas. Pero no es tan curioso si tras ese organismo se encuentra la misma persona que se inmiscuyo en las decisiones del Consejo Superior de Energía y que parece tener una guerra particular contra el Gobierno español, de un signo político distinto a su afiliación política.

Incompetentes

Lo más grave, sin embargo, de esta decisión es que se presenta la multa como una acción en defensa de los consumidores cuando es todo lo contrario. La Unión Europea no defiende el interés de los consumidores sino el quehacer de empresas que se han negado repetidamente a instalar sus propias redes (como así ha sucedido en la telefonía móvil) y que pretenden seguir subsistiendo comprando barato y vendiendo caro.

No nos sorprende la incompetencia si recordamos que Kroes tiene una larga lista de decisiones polémicas fruto más de sus particulares guerras contra empresas (¿será que no la ficharon en su momento como miembro de su consejo de administración?) que en la defensa de los consumidores.