Blackberry quiere obligar por ley a que los desarrolladores hagan aplicaciones para todas las plataformas.


¿Que tiene Blackberry que la hace tan apetitosa?

Desde que John Chen asumió el cargo de CEO de BlackBerry, la compañía canadiense ha tenido momentos interesantes, que si bien no se comparan a los logrados en sus años gloriosos, por lo menos, ya no parece tan condenada a la desaparición.

Sin embargo, una reciente carta abierta de John Chen al propio presidente estadounidense Barack Obama y al Senado de ese país, ha dejado ver una actitud que podría ser calificada como ‘desesperada’, para que BlackBerry vuelva a tener relevancia en la industria móvil.

En la carta, John Chen sostiene que, para tener una comunidad de Internet, realmente abierta para todos, debería existir una ley que obligue a los desarrolladores a hacer que sus aplicaciones estén disponibles en todas las plataformas, sin discriminación.

‘Si verdaderamente nos interesa tener una Internet abierta, los responsables políticos deberían demandar una apertura no solo a un nivel de tráfico/transporte, sino también a nivel de contenidos/aplicaciones del ecosistema. Prohibir que las operadoras discriminen, pero permitir que los proveedores de contenidos y aplicaciones lo hagan, no resuelve nada’, explica Chen.

Como ejemplo, Chen menciona la situación de su servicio BBM. ‘A diferencia de BlackBerry, que permite que los usuarios de iPhone descarguen y usen nuestro servicio de BBM, Apple no permite que los usuarios de BB puedan descargar el servicio de mensajería iMessage‘.

Asimismo, menciona a una de las aplicaciones proveedoras de contenidos más populares. ‘Netflix, que ha defendido con fuerza la neutralidad del portador, ha discriminado a los clientes de BlackBerry, al negarse a hacer que su servicio de streaming de películas esté disponible para ellos’.

Por supuesto, John Chen puede tener razón, pero lo cierto es que, si ellos lanzaron BBM a otras plataformas móviles, la razón principal por la que lo hicieron fue porque era el servicio más valioso que tenían y el único que, en ese momento, les podía dar cierta relevancia en la competencia.  Ese fue el motivo y no otro.