Debian adopta un ciclo de nuevas versiones cada dos años


La decisión no tiene marcha atrás posible, y hace preguntarse sobre la calidad futura de la distro.

 

 

Guillem Alsina ([email protected]) – ¿Conoce usted, amigo lector, la historia del pueblo de los irreductibles galos narrada en los cómics de Astérix? Pues como en los libros de nuestros héroes que resisten ahora y siempre al invasor romano, Debian se resistía a adoptar un ciclo predecible de lanzamiento de nuevas versiones como viene sucediendo en la mayoría de las distribuciones de GNU/Linux, tendencia impulsada principalmente por Ubuntu (a su vez, derivada de Debian) que publica nueva release cada seis meses puntualmente.

Los lanzamientos a intervalos predecibles tienen ventajas e inconvenientes. Entre los primeros, podemos citar obviamente que el usuario y aquellas iniciativas que se valen de la distribución como base para otros productos, conocen exactamente cuando va a salir una nueva versión a la calle, al igual que los programadores de los paquetes de software incluidos pueden saber cuando les conviene tener a punto una nueva versión. La inclusión de las últimas versiones de los programas que componen la distribución es otra de las ventajas de disponer de una fecha de publicación predecible.

Por la otra parte, las prisas por tener a punto una nueva versión pueden afectar negativamente a la estabilidad, seguridad e integridad del sistema, ya que puede no haber sido suficientemente testeado antes de la publicación. Una fecha no predecible permite que el desarrollo se focalice en conseguir unas determinadas funcionalidades, probar extensivamente su funcionamiento y asegurarse que la plataforma sea suficientemente estable y segura.

Hasta ahora, Debian carecía de una fecha de lanzamiento predecible. A grandes rasgos, lo que se hacía era trabajar por objetivos, “congelar” el desarrollo de la distribución en el punto en el que estos fueran conseguidos y depurar errores. Este proceso le ha comportado ganarse la fama de distribución más estable y segura existente en el mercado, aunque contribuyera en parte a alejarla del público en general para situarla en un nicho más orientado al profesional informático.

No obstante, en los últimos tiempos Debian está dando un giro para adaptarse más a los gustos del usuario de a pié, una orientación que se materializa por ejemplo en la integración de un instalador gráfico, algo impensable hace unos años. La última iniciativa en este sentido es la adopción de un ciclo de lanzamientos predecible, a diferencia de como se ha trabajado históricamente en esta distro.

A diferencia de la mayoría de las distribuciones, que han adoptado un ciclo de seis meses entre nuevas versiones, Debian ha adoptado uno de dos años. Cada mes de diciembre de un año impar se “congelará” el desarrollo de la versión en curso, lo que significa que dejarán de añadirse nuevas funcionalidades y se empezará a testear extensivamente la estabilidad y seguridad del sistema, corrigiendo los bugs que puedan ser encontrados.

Es probable que esta decisión tomada por una de las decanas de las distribuciones GNU/Linux sea polémica, y que muchos de sus programadores y colaboradores prefieran un desarrollo basado en objetivos más que en ciclos de tiempo. No obstante, la marcha atrás es difícil, por lo que cabe preguntarse si al final el cambio de rumbo de Debian afectará a su imagen, al apoyo de la comunidad y, sobretodo, a su calidad. Paradójicamente, la respuesta a esta pregunta solo la puede dar el tiempo…

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