Dos policías locales se lanzan al agua y detienen a un surfista


eEl individuo puso en peligro la vida de los agentes.

Un individuo identificado como Alonso Martínez de Río, de 39 años y vecino de Madrid, fue detenido ayer por la Policía Local de servicio en playas acusado de poner en peligro la vida de los bañistas, desobediencia y resistencia a la autoridad.

Los hechos ocurrieron sobre las cinco de la tarde en la playa del Ombligo, a la altura de La Peña. La Policía Local había sido requerida mediante llamada telefónica por un grupo de bañistas, denunciando la presencia de un kitesurfista navegando en zona reservada para el baño, efectuando maniobras cerca de la orilla y poniendo en peligro a los usuarios, entre los que se encontraban muchos niños.

Una pareja de agentes de servicio en playas se desplazó al lugar, comprobando la veracidad de la denuncia. Desde la orilla, hicieron señales al deportista para que se acercara a tierra pero este hacía caso omiso. Ante la insistencia de los policías, finalmente se acercó a ellos pero guardando una distancia prudencial, para preguntarles qué querían. Los agentes le solicitaron que desembarcara para identificarlo, puesto que estaba practicando vela en lugar prohibido. Lejos de obedecer, el individuo comenzó a maniobrar para alejarse, momento en que uno de los agentes se lanzó al agua para impedirlo, agarrándose a la tabla. Ante ello, el surfista continuó la maniobra de huida, arrastrando al agente que no soltaba la tabla.

A la vista de ello, el otro policía se lanzó en ayuda de su compañero, pero en esta ocasión se agarró al deportista, lo redujo y le colocó las esposas, no sin cierta dificultad ya que estaban en una zona con casi un metro de agua.
La detención fue presenciada por numerosos bañistas, muchos de los cuales se acercaron para felicitar a los dos miembros del cuerpo policial.

El detenido, que fue conducido al cuartel de la Guardia Civil, deberá responder, además del delito que se le imputa, de los daños causados en el material policial (radiotransmisores, teléfonos móviles y munición) que quedaron inservibles al ser sumergidos en el agua. El valor aproximado del mismo supera los 1.500 euros.