El arte de hacer un libro


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En muchos países aún es posible encontrar artesanos que encuadernan manualmente libros como si fueran autenticas obras de arte.

Entrar en ellos es sumergirse en un mundo muy especial, donde la labor manual y la atención al detalle son muy importantes.

Rollos de distintos materiales para forrar las portadas se amontonan en los entrepaños, mientras en grandes cajones de poca altura están acomodadas las guardas, que son las hojas de papel que se ponen al principio y fin de un libro; los diseños multicolores y las distintas texturas hacen casi imposible decidir cuál es la más bonita; las italianas, las francesas y las alemanas tradicionales, son fáciles de reconocer.

Sobre las amplias mesas de trabajo hay tijeras, pegamento, brochas, plegaderas, reglas, transportadores, cúters y lápices. Las prensas y las guillotinas de distintos tamaños, junto con los soportes de costura (o telares) son los elementos más grandes. Hilos de colores, agujas, cartones, cartulinas y papeles completan el conjunto.

Hoy en día y gracias a cualquier encuadernadora que podemos encontrar en tiendas de material de oficina la posibilidad de encuadernar nuestros propios libros esta al alcance de cualquiera. Gracias a estos gadgets podemos imprmir desde nuestra “obra”  en la que llevamos trabajando años hasta esos odiosos documentos que nos permiten estar al día que nos hacienda y que habitualmente nos prepara  nuestra asesoría fiscal Madrid.