Harry Potter, el éxito mundial por el que muchos declinaron apostar


La historia de la saga de Harry Potter, convertida en éxito fulgurante y sin precedentes en la literatura moderna, arranca con un inicio difícil, humilde y hasta casi humillante, denigrada por una docena de editoriales que no pudieron prever su hechizo en 1996.

Agencias – Once años más tarde, su autora, J. K. Rowling, puede alardear de que una de sus adaptaciones cinematográficas se proyectara en la Estación Espacial Internacional, de que su obra sea la más leída por los detenidos en Guantánamo, de provocar el disgusto de Benedicto XVI o de inspirar la construcción de un parque de atracciones en Estados Unidos.

Millones de fans hacen largas colas cada vez que las aventuras del aprendiz de mago se estrenan en un cine o desembarcan en una librería, como será el caso del séptimo y último tomo de la serie, «Harry Potter and the Deathly Hallows», a la venta en inglés a partir de la medianoche del viernes.

Un éxito que nadie vio venir: su creadora británica sufrió para encontrar un representante y la agonía fue aún mayor para hallar una editorial.

En total, doce casas devolvieron el manuscrito a Rowling antes de que la entonces modesta editorial, Bloomsbury, decidiera darle una oportunidad.

De la primera edición en inglés de «Harry Potter y la piedra filosofal» se imprimió un puñado de mil ejemplares, por los que la escritora obtuvo un contrato de 1.500 libras (3.000 dólares actuales) que ahora resultan irrisorias.

En la actualidad, cada una de esas primeras copias es ambicionada por los coleccionistas y Rowling ha amasado una fortuna superior a la de la reina de Inglaterra.

Su discreta salida en Gran Bretaña en junio de 1997 derivó sin embargo en una grata sorpresa: los libros se vendían. El mundo mágico poblado de criaturas extraordinarias empezaba a embrujar a los lectores.

Fue la editorial estadounidense Scholastic la que logró derrotar a diez rivales y, por 100.000 dólares, se adjudicó los derechos de la serie en Estados Unidos. Del séptimo tomo, esta casa imprimirá 12 millones de ejemplares.

En una década, de los seis primeros libros de la saga se vendieron 325 millones de ejemplares y se espera que alcance sin problemas los 400 millones con el último, del que ya hay dos millones de reservas.

El cine, y en particular los estudios Warner que adquirieron los derechos de adaptación, también ha conocido el «fervor Potter».

Estrenado en 2001, el primer filme se tradujo en unos ingresos de 976 millones de dólares para un presupuesto de 125 millones de dólares.

En conjunto, las cuatro primeras adaptaciones supusieron 3.500 millones de dólares de ingresos para los estudios.

Prueba del tsunami de pasiones que ha provocado la saga, 101 millones de resultados aparecen en pantalla cuando se escribe «Harry Potter» en un buscador de internet. A finales de 2005, ‘sólo’ emergían 8,4 millones de entradas.

Diccionarios y enciclopedias en línea, sitios web consagrados a los personajes, foros de debate a favor o en contra de Potter se multiplican en el ciberespacio.

Sus fans festejan su cumpleaños, el 31 de julio, y sus detractores arremeten contra la violencia que emana de sus aventuras.

En lo que sí parece haber consenso universal es en la hazaña de haber enganchado a millones de personas a la lectura. Sobre todo teniendo en cuenta que sus libros suelen rebasar las 600 páginas y que muchos seguidores, que no pueden esperar a la salida de las traducciones, se abalanzan sobre la versión original.