Los virus “vienen del Este”


Haciendo un paralelismo con la propaganda antisoviética de los años 50, hoy el peligro para la libertad proviene de los virus y del malware que procede principalmente del Este europeo y de China. Los datos son relevantes,  un 49% de los ataques puede ser atribuido a China y el este de Asia, seguidos por Europa del este con un 21%.

 

Los ataques cibernéticos con propósitos de espionaje están creciendo con fuerza a nivel global y grupos o gobiernos del este de Europa están desempeñando un papel relevante en este sentido, según uno de los estudios anuales más amplios sobre violaciones informáticas.

Las actividades de espionaje cibernético a nivel global en 2013 fueron atribuibles a residentes de China y otras naciones del este de Asia en un 49% de las ocasiones, pero en los países del este de Europa, especialmente en las naciones de habla rusa, han aumentado este tipo de delitos hasta alcanzar el 21% de las violaciones, dijo Verizon Communications en su informe anual de investigaciones de infracciones de datos.

Estas fueron por lejos las zonas más activas detectadas en la investigación, que extrajo más de la mitad de los datos de víctimas en Estados Unidos. Aproximadamente el 25% de los incidentes por espionaje no pueden ser atribuidos a ningún país, según los autores del informe.

Aunque el número global de incidentes de espionaje estudiados se triplicó a 511 frente al informe de Verizon de 2013, la mayor parte de ese incremento se debe a la suma de nuevas fuentes de datos.

Pero incluso aunque se hubiera estudiado el mismo número de fuentes que antes, los casos de espionaje crecieron, dijo el investigador de Verizon Bryan Sartin.

No todo el espionaje electrónico fue achacado a los gobiernos. Investigadores de firmas privadas y organismos públicos que contribuyen a los datos atribuyeron el 11% de los ataques de espionaje a delincuentes organizados y un 87% a gobiernos.

En algunos casos, las bandas criminales probablemente contemplaban vender la información a gobiernos o competidores de las víctimas. "Vemos una leve fusión entre el crimen organizado clásico y las bandas de espionaje", dijo Sartin, añadiendo que esperaba que esa tendencia continuara.