Reclusos del Reino Unido no podrán jugar a videoconsolas


Los reclusos de Inglaterra y Gales tendrán que recurrir al contrabando si quieren hacerse con el último juego de la saga de Rockstar, o con un 'Mortal Kombat' o con 'Metal Gear Solid 4'.

Estos dos países de Reino Unido han prohibido el uso de videojuegos para mayores de 18 años en sus cárceles con una ley que entrará en vigor el 30 de septiembre. Los centros penitenciarios tampoco podrán gastar dinero público en consolas.

The Prison Reform Trust celebró la medida que emprenden Inglaterra y Gales al considerar que los videojuegos "no son sustitutivo de actividades productivas como trabajar o clases de educación". En todo caso, el director de la plataforma, Geoff Donson, no cargó contra los videojuegos de forma directa, en una entrevista a la BBC recogida por Otr/press, pero advirtió de que no se debe olvidar "lo inútil de estos juegos para los empleados de prisiones en la tarea de mantener el orden el prisiones superpobladas".

A partir de ahora, los videojuegos no serán de libre acceso en las cárceles de Inglaterra y Gales. Ni una libra se gastará el estado en este tipo de ocio para destinarlo a pensiones, aunque sí podrán adquirirlos presos elegidos previamente. Serán seleccionados con los criterios del programa 'Incentives and Earned Privileges' (IEP) -Privilegios ganados e incentivos-, que permiten acceder a beneficios por buen comportamiento.

Este programa permite a los reclusos acceder a otros incentivos como visitas extras, tener televisión propia en la celda o vestir ropa de calle en la prisión. Antes de que los videojuegos se incorporaran al IEP, el año pasado, el gobierno británico se gastó 10.000 libras en 80 consolas Playstation y 15 Xbox que fueron a parar a las cárceles.

Los suicidas, si

"El acceso a privilegios aumentan nuestra habilidad para demostrar a los prisioneros que el comportamiento constructivo y apropiado se reconocerá de forma positiva", dijo un portavoz del serivicio de prisiones británico. "Esta institución se asegura consistencia en el sistema penitenciario con recompensas al usar juegos como parte del programa de privilegios".

No obstante, habrá excepciones. Los responsables del sistema penitenciario británico, conscientes de la capacidad lúdica de los videojuegos, los emplearán para controlar a los presos suicidas. "A los prisioneros que estén en riesgo de sucidio se les permitirá usar juegos de consolas para mantenerles ocupados en tanto que son vulnerables", explicó el portavoz.

Para todos los demás presos de Inglaterra y Gales, de ser aficionados a los videojuegos, el panorama está complicado. No estarán permitidos en los centros videojuegos catalogados para mayores de 18 años en ningún caso y los funcionarios tendrán que haber retirado todos de las cárceles para el 30 de septiembre.

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