Steve Bratt, CEO del W3C, explica la Web 3.0


El World Wide Web Consortium ya está trabajando activamente en los estándares que están llamados a definir la Web del futuro, y Steve Bratt hizo una presentación de ello en el congreso.

Guillem Alsina ([email protected]) - Cuando todavía estamos digiriendo la Web 2.0 ya se nos quiere vender un nuevo concepto, el de la Web 3.0 también llamada web semántica, de la cual se está hablando cada día más.

El término "semántica" no está ahí porque sí: la Web 1.0 permitía la interconexión de documentos, antes inconexos o no relacionados directamente, de manera que en el origen se sitúa todo el potencial del hipertexto. Superada esta fase, hacía falta algo más: la participación. Es lo que a partir de un momento dado se ha conocido como Web 2.0, el impacto de la cual aún estamos acabando de medir. Pero esta Web 2.0 nos ha dejado un legado de formas de guardar la información en los servicios en línea no estandarizadas, lo que a su vez provoca que los internautas tengamos que entrar los mismos datos tantas veces como servicios en línea utilizamos. Y su actualización tiene el mismo problema.

La Web 3.0 es la desembocadura lógica que tenía que tomar esta auténtica riada de formatos y formas de tener guardada la información, de manera que en vez de tenerla desconectada en cada servicio que utilizamos, la podamos reutilizar mediante el uso de estándares, marcados estos últimos por el W3C, la organización encargada de su confección, difusión y evolución, y que preside Bratt.

La posibilidad de reutilizar conjuntos de datos gracias a protocolos y formas de almacenaje y manipulación estándar nos permitirá que en un futuro a medio plazo, si por ejemplo nos damos de alta en un servicio de red social, sólo necesitemos "arrastrar" (una operación sobradamente conocida por los usuarios de sistemas informáticos) con el ratón los datos desde otro servicio de red social al que ya estemos dados de alta para qué nuestros datos sean copiadas.

La "inteligencia artificial" de la red será otra de las características de esta Web 3.0, mediante la cual se nos permitirá por ejemplo colgar en un servicio en línea tipo Flickr las fotografías tomadas durante un viaje, y el mismo servicio será suficientemente "inteligente" para mediante la hora en que se ha tomado la imagen (un dato que actualmente ya podemos disponer gracias a las modernas cámaras digitales), reconstruir el orden en que se han hecho todas las fotos. Si, además, la cámara cuenta con un dispositivo de geolocalización incorporado como por ejemplo un GPS, un servicio como Google Maps nos permitirá relacionar las fotografías con la localización en el mapamundi correspondiente al lugar donde han sido hechas.

Esta misma inteligencia artificial se deberá manifestar también en la posibilidad de "dialogar" de forma natural con los servicios en línea; por ejemplo, si actualmente queremos utilizar un buscador para encontrar restaurantes en la ciudad de Barcelona, corremos el riesgo de que entre los resultados nos salgan muchas páginas que no tienen ninguna relación directa con dicho objetivo, simplemente porque salen las palabras restaurante y Barcelona, que son las que buscamos. Páginas personales o incluso de hoteles llamados Barcelona de otros lugares del mundo y que disponen de restaurante, o restaurantes llamados Barcelona de cualquier ciudad del mundo pueden constar entre los resultados de nuestra búsqueda.

Con la web semántica podremos preguntar a un buscador directamente una pregunta como "búscame un restaurante en la ciudad de Barcelona", y la herramienta nos tendría que devolver los resultados adecuados.

La disponibilidad de nuestros datos en cualquier lugar donde nos encontremos es otro de los retos al que ya se está enfrentando la Web 2.0 y que forma parte de la definición esencial de la 3.0 . Estemos en casa, en plena calle o de viaje fuera del país, tendremos que poder conectarnos a un servicio en línea o al ordenador de nuestro domicilio para poder recuperar cualquier documento que en él tengamos almacenado y vayamos a necesitar.

Actualmente el W3C está trabajando activamente en la definición y materialización de estos estándares, de manera que ya podemos empezar a tocar una parte de la Web 3.0 (¿tal vez podríamos llamarlo Web 2.5, haciendo una analogía con la tecnología 2.5G de los teléfonos móviles?). Es el caso del formato de almacenaje de datos RDF[1], que ha sido utilizado, por ejemplo, en la conocida Wikipedia para permitir el libre uso de la información que en ella se almacena

 

[tags]Web 3.0[/tags]